coordinación con transportes

La recepción y envío de mercancías en las empresas supone una actividad en la que existe concurrencia de empresas en un mismo centro de trabajo. Por tanto, debe existir coordinación empresarial entre la empresa titular del centro y las empresas de transporte que acceden a sus instalaciones.

Esta relación entre empresa y transportistas, por la propia actividad del transporte, puede ser compleja. En los casos de envío de mercancías, suele ser la empresa titular la que contrata a la empresa de transporte con la que tiene una relación de estabilidad, motivo por el que se pueden programar acciones de coordinación de actividades empresariales.

Sin embargo, en las operaciones de recepción de mercancías, a pesar de que la relación con el proveedor pueda ser estable en el tiempo, habitualmente éste contrata para el transporte a una tercera empresa, por lo que el empresario titular del centro de trabajo no conoce qué empresa es la que le va a entregar las mercancías ni quién es el conductor del camión.

La multiplicidad de empresas que intervienen en las actividades de transportes y la atomización de las mismas – muchos de los casos son empresarios individuales o trabajadores autónomos los que realizan el transporte – hacen que la coordinación de actividades empresariales sea compleja, si bien ello no es excusa para que no se implanten procedimientos de gestión CAE. En caso de accidente, la empresa titular de centro de trabajo deberá demostrar la existencia de esta gestión y su efectiva implantación.

Existe numerosa jurisprudencia en la que se aborda la problemática de la coordinación de actividades empresariales con las empresas de transporte y en la que la ausencia de esa coordinación deriva en responsabilidad directa a la empresa titular del centro de trabajo, tanto desde el punto de vista de la responsabilidad civil, como desde el del recargo de prestaciones de la seguridad social. Es frecuente ver sentencias en las que, de forma solidaria, se hace responsable a la empresa titular de estos recargos en caso de accidente. Por ello, habrá que abordar qué responsabilidades tiene la empresa titular del centro de trabajo e identificar la empresa con quien debe realizar la coordinación de actividades empresariales.

Para determinar las obligaciones de la empresa titular del centro de trabajo, deberemos determinar si la actividad de transporte es una actividad propia de aquella. En general, los tribunales se han pronunciado en sentido negativo. Las obligaciones estarían recogidas en los capítulos II y III del Real Decreto 171/2004 por el que se desarrolla el artículo 24 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales sobre Coordinación de Actividades Empresariales, se concretan en la información a la empresa de transporte de los riesgos que pudieran afectar al conductor del vehículo en las instalaciones de la empresa titular y en las instrucciones de seguridad que debe observar el conductor del vehículo mientras permanezca en sus instalaciones. Estas instrucciones se resumen en: información sobre las normas de circulación dentro del recinto, lugares donde está permitida la circulación y lugares donde está prohibido el acceso, zonas permitidas de estacionamiento y zonas prohibidas, riesgos generales del centro de trabajo (tendidos eléctricos, depósitos inflamables, otras instalaciones peligrosas, etc.).

Para determinar el contenido de esta información habrá que identificar claramente cuáles son las tareas que va a realzar el conductor del vehículo dentro de las instalaciones del centro de la empresa titular ya que, aunque en la mayoría de los casos serán tareas propias de la conducción de vehículos, en muchos otros casos el mismo conductor realiza otras tareas, como la carga y descarga. En este último caso, habrá que identificar si estas operaciones de carga y descarga se realizan con equipos propios de la empresa de transporte o si se realizan con equipos de la empresa titular del centro de trabajo.

En caso de que se realicen operaciones de carga y descarga por parte del conductor, habrá que comprobar que éste tiene la debida formación en materia de riesgos laborales para la realización de estas operaciones. Además, por parte de la empresa titular, se le deberán dar instrucciones precisas para las operaciones de carga y descarga en sus instalaciones. También se deberá comprobar si tiene capacitación y formación para la utilización de los correspondientes equipos de trabajo y, en caso de que utilice equipos de la empresa titular, se le deberán facilitar instrucciones sobre la utilización segura de los mismos.

La empresa titular deberá realizar la coordinación de actividades empresariales con el conductor que vaya a entrar en sus instalaciones. Independientemente de que sea un trabajador por cuenta ajena o de que sea un trabajador autónomo, es al conductor a quien se debe informar y es el que debe recibir las pertinentes instrucciones de seguridad; por lo que no cabe dar por realizada la coordinación de actividades empresariales si la información y las instrucciones no se han transmitido a la empresa de transporte y si no se comprueba que el conductor las ha recibido.

Una vez informado e instruido el conductor sobre la forma de actuar en las instalaciones del centro de la empresa titular, salvo que cambien las circunstancias, no es necesario repetir esa formación. Para ello, es necesario llevar un registro en el que quede constancia de estas circunstancias para que se pueda agilizar el acceso a las instalaciones.

El cumplimiento de las obligaciones por parte de la empresa titular puede ser dificultoso en aquellas situaciones en las que se desconozca quiénes van a ser los conductores y vehículos que van a acceder a las instalaciones hasta el mismo momento en que se va a acceder a las mismas. Esto puede ralentizar las operaciones de transporte y más en el caso de que el tráfico sea intenso. Ahora bien, para ello las nuevas tecnologías pueden aportar soluciones fáciles y prácticas, como la utilización de plataformas de formación online, accesibles a través del teléfono móvil, que permiten que el conductor pueda acceder a la información y a las instrucciones de seguridad de forma autónoma y que, para mayor facilidad de comprensión, pueden estar en formatos de imagen, video, etc., posibilitando que quede registro de haberlas recibido y comprendido.

Iñigo Martínez Sola

CEO e-coordina

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