Persona mira el reloj de pulsera con una manzana en la esfera

Propiciar la creación de entornos saludables en la empresa constituye uno de los pilares de la Cultura Preventiva. Es además una inversión para mejorar la cuenta de resultados.

Mundo financiero publicaba recientemente que sólo 2 de cada 10 empresas son saludables. La tendencia empresarial y de los profesionales de la prevención, concienciados de que un entorno laboral saludable propicia no solo mejoras de bienestar y salud en la plantilla, sino que repercute en positivo en la cuenta de resultados de la empresa, es la de favorecer estos entornos. Este es un concepto ligado directamente al de Cultura Preventiva.

Los parches sólo arreglan pinchazos. Es el mantenimiento previo y una buena actitud al volante lo que verdaderamente protege el neumático. Puede que sea un símil muy básico pero es la mejor forma de visualizar qué sucede cuando en prevención sólo se ponen “parches”; sin dirigir las acciones hacia una verdadera cultura preventiva. La creación de un entorno saludable, las acciones dirigidas a propiciar éstos, constituye uno de los pilares básicos en la creación de Cultura Preventiva y no un mero “parche”.

MEJORA CONTINUADA

Un entorno saludable se gesta desde la perspectiva de la mejora continuada. Implica a las diferentes escalas jerárquicas de las organizaciones en el objetivo de procurar el bienestar y promover hábitos saludables. Parece claro que el empresariado “se han puesto las pilas”. Sobre todo las empresas con un cierto volumen de trabajadores en su plantilla. Es muy largo el camino que queda por recorrer en el ámbito de las PYMES, donde esta preocupación queda a la sombra de la sostenibilidad y rentabilidad de las acciones empresariales. En España sólo un 20% de las empresas y organizaciones son consideradas “saludables”.

No son pocos los estudios que cuantifican la repercusión económica de la inversión en salud y bienestar de la plantilla. Son diversos los resultados de los mismos, dependiendo de sectores y volumen, pero todos los estudios poseen un nexo común: la repercusión económica en positivo. De lo que se deduce que invertir en empresa saludable es rentable.

CUANTIFICANDO LA RENTABILIDAD

En este sentido cabe destacar que en “Mente y Vida”, se recoge que cada euro invertido en salud y bienestar del trabajador le retorna a la propia empresa un beneficio entre 2 y 5 veces mayor.

En el estudio sobre la promoción de la salud y la cultura del bienestar en la Empresa de organizaciones del IBEX 35, se destaca que “la inversión ideal para una iniciativa de bienestar de la organización sería un mínimo de 150 euros por empleado/año”. Pero es muy dispar la inversión entre las diferentes empresas del IBEX. Coinciden éstas en el impacto de las iniciativas de bienestar relacionadas con los indicadores de productividad (absentismo, presentismo,rotación…).

Evaluar el impacto de los programas de bienestar corporativo en términos de rendimiento de la inversión, supone confirmar cómo aumenta el balance de la empresa cuando sus empleados adoptan un estilo de vida saludable”. Aun así sólo un 33% de las empresas del IBEX realizan estudios de rentabilidad. Quizás sean conscientes de la misma y no requieren cuantificar. O simplemente no se concibe que la rentabilidad, o un porcentaje de esta se derive de las políticas saludables.

En USA este tipo de programas se desarrollan desde la década de los 70. Se considera que una inversión de 1$ en programas de salud y bienestar supone un ahorro de 3$ por empleado y año.

COSTES Vs AHORRO

Las bajas laborales crecieron durante 2017 un 52% con respecto al mínimo alcanzado cuatro años antes. En este orden de cosas, los costes en prestaciones fueron de más de 68.000 millones de euros. Si consideramos que en España sólo un 20% de las empresas pueden ser consideradas “saludables” y extrapolamos los datos a un incremento notable de este porcentaje podemos hacernos una idea de las ingentes dimensiones del ahorro que puede suponer.

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